Un paseo por las calles de Móstoles te permitirá ver cómo el paso del tiempo y los cambios de temperatura han dejado huella en los edificios. Entre los signos de envejecimiento más comunes, la aparición de grietas en la fachada suele encender las alarmas de las comunidades de vecinos. Sin embargo, no todas estas imperfecciones tienen la misma gravedad.

En este artículo te contamos la diferencia entre fisuras que suponen un mero problema estético y aquellas que son una verdadera amenaza para la estabilidad del inmueble. También hablaremos de que toda rehabilitación depende de emplear métodos y herramientas profesionales, como un andamio multidireccional, pues garantizan la protección de los operarios y viandantes.

Fisuras vs. Grietas: ¿Cuándo debe preocuparse la comunidad?

Cuando vemos una raja en la pared del edificio donde vives, es normal que te preocupes. Pero antes de echarte las manos a la cabeza y empezar a ahorrar para una derrama, hay que comprobar bien su tamaño.

Y es que, en el mundo de la construcción, un par de milímetros lo cambian todo:

  • Las fisuras (las “arrugas” de la piel): tienen menos de 2 milímetros de ancho. Son superficiales y suelen salir porque la pintura o el revestimiento exterior se han secado o han sufrido por el sol. No van a tirar el edificio, pero conviene taparlas para que no entre agua.
  • Las grietas (las que preocupan): superan los 3 milímetros y rompen el muro de lado a lado. Si además son diagonales o ves que van creciendo con los meses, cuidado. Te están avisando de que el edificio se está moviendo o asentando mal sobre el terreno. Ahí hay que llamar a un técnico ya.

Los riesgos de ignorar los daños estructurales

A veces, por evitar los gastos o por falta de acuerdo en las reuniones de vecinos, las reparaciones se van dejando y dejando… Gran error. Una grieta sin tratar es una puerta abierta a problemas mayores:

  • Peligro de desprendimientos. Lo que hoy es una raya delgada, mañana puede ser un trozo de hormigón cayendo a la acera. La seguridad de la gente que pasa por la calle es lo primero, y la responsabilidad legal recae en la comunidad.
  • Humedades y óxido. El agua de la lluvia se cuela por la grieta. Si llega a tocar los hierros que hay dentro de la estructura, estos se oxidan, se hinchan y rompen el edificio desde dentro.
  • El edificio pierde valor. Desde un punto de vista económico, una fachada agrietada da una imagen de abandono que devalúa los pisos de inmediato si alguien quiere vender o alquilar.

La clave de la rehabilitación: Seguridad y medios auxiliares

Cuando la inspección concluye que las grietas sí suponen un riesgo estructural, la única solución es rehabilitar el edificio. Pero arreglar una fachada no es como pintar el salón de casa. Estamos hablando de trabajos a muchos metros de altura, en calles por las que pasa gente constantemente. Por eso, la seguridad es el factor más importante a tener en cuenta.

El andamio multidireccional: El mejor aliado

Olvídate de esos andamios viejos y tambaleantes. Hoy en día, el rey de las obras es el andamio multidireccional. Como señalan los expertos de Grupo MAQ, expertos en soluciones de andamios, encofrado y demás medios auxiliares, hay buenas razones para ello:

  • Se adapta como un guante: se monta a medida rodeando cualquier obstáculo, da igual que el edificio de la comunidad tenga balcones, esquinas raras o terrazas salientes.
  • No se mueve nada: ofrece una estabilidad total, lo que da mucha tranquilidad a los trabajadores para moverse por la estructura.
  • Seguridad para todos: incorpora barandillas fuertes, suelos que no resbalan y rodapiés altos para que a ningún obrero se le caiga una herramienta a la calle por un despiste.
  • Gran capacidad de carga: los operarios pueden trabajar con morteros pesados, mallas y maquinaria de picado de forma cómoda.

Protegiendo el barrio

Además del andamio, una obra bien hecha en cualquier parte de Móstoles debe cuidar a los vecinos mediante:

  • Redes tupidas: esas lonas que cubren el andamio y que evitan que el polvo o los cascotes pequeños salgan volando.
  • Túneles para peatones: estructuras techadas abajo del todo para que puedas pasar por la acera con el carrito de la compra o el de los niños con total tranquilidad.
  • Líneas de vida y arneses: también incluyen conexiones obligatorias para todos los operarios que trabajen en la estructura.

Fases de una reparación profesional en altura

No creas que los trabajadores que se encargan de la reparación de las grietas se limitan a echar un poco de masilla y pintar encima. Una empresa profesional sigue varios pasos para que la solución dure años:

  1. Inspección de cerca: ya subidos en el andamio, los operarios examinan la grieta bien de cerca.
  2. Saneado de la zona: es posible que tengan que picar la zona para quitar todo lo que esté suelto o viejo.
  3. Reparar el hierro: si hay vigas a la vista, se les quita el óxido y se les da un producto protector.
  4. El relleno correcto: se inyectan materiales especiales que taponan el hueco, pero que mantienen cierta elasticidad para que el edificio pueda “moverse” sin romperse.
  5. Colocación de malla de refuerzo: se coloca una malla de fibra de vidrio que sujeta la zona.
  6. Acabado final: se da el acabado final con una pintura elástica e impermeable, o se coloca un revestimiento igual al del resto de la fachada.

En conclusión

Las grietas son la forma que tienen los edificios de decirnos que algo pasa. No hay que ignorarlas, pero tampoco entrar en pánico. La solución pasa por hacer las cosas bien: un buen diagnóstico, profesionales serios y medios de seguridad impecables como los andamios multidireccionales.

Cuidar de la fachada es, al fin y al cabo, cuidar de nuestro hogar y de nuestros vecinos.

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