Tribuna de opinión del último número del periódico. Mucho más que una mochila: el reto de elegir futuro en Móstoles
Llegamos a un momento de máxima exigencia para los padres. Con la llegada de febrero, son muchos los que tienen por delante el reto de elegir un colegio para sus hijos. Es una época en la que se activa de manera oficial un proceso que llega a ser más grande que un trámite administrativo porque el futuro está en juego. Son miles de familias las que viven esta época con ilusión y también con vértigo porque el desarrollo educativo de sus hijos está en juego, pero también es un momento en el que abordar con responsabilidad un momento especial que marcará un antes y un después para su futuro.

Elegir colegio se ha convertido para muchos en una especie de compra técnica. Los padres buscan, como es lógico y normal, lo mejor para sus hijos. Es el momento de coleccionar folletos y de ir puerta por puerta asistiendo a esas jornadas de puertas abiertas. Cuantos más idiomas, mejor; si hay tecnología puede desarrollarse en ese ámbito, y siempre con las mejores instalaciones. Sin embargo, hay una pregunta clave que tenemos que respondernos: ¿resiliciencia o productividad? Tenemos que tener en cuenta muchos factores, empezando porque se trata del sitio en el que nuestros hijos pasarán durante años la mayor parte de su tiempo de lunes a viernes.
Hay que considerar muchas cosas, empezando que en 2026 no podemos esperar lo mismo que hemos visto décadas atrás. La IA nos acompaña y está ya en todas partes. La tecnología está con nosotros y nos acompaña en el día a día, pero ahí está la base diferenciadora. El valor de un centro educativo ya no es solo la cantidad de aparatos electrónicos que ofrezca, sino en el hecho de enseñar a los niños a ser humanos.
Es una decisión muy importante para la vida del niño. Es un lugar no solo de aprendizaje, sino de refugio emocional. En él es donde desarrollará sus nuevos estándares de calidad. Un colegio no puede representar un número con la calidad académica, tiene que ser una fuente de valores, de amistad, de bienestar emocional yendo de la mano con la educación.
Y también hay que hablar de Móstoles. El colegio es parte del día a día y una fuente fundamental en la vida de nuestros hijos durante su primera etapa en esta mundo. Y ahí hay que reflexionar sobre la importancia del valor de la comunidad y la cercanía del mismo. Hay que reflexionar seriamente sobre la importancia de que el centro educativo sea parte del día a día y de la vida del barrio. Ya no solo es caminar por el colegio, es mostrar esa extensión del municipio que es de lo que trata esa vida educativa. Extrapolar lo que se vive dentro hacia fuera porque en eso consiste el desarrollo. No solo son clases para aprender conocimientos, sino que es el inicio en una vida más allá de cuatro paredes.
Por ello, la elección de un colegio es algo clave e importante por igual. Eso sí, nada de presiones. Al final el mejor colegio es aquel donde, al entrar, sientes que tu hijo será visto y escuchado. Solo lanzo una reflexión, no estamos eligiendo un simple edificio, estamos eligiendo el mundo en el que nuestros hijos aprenderán a soñar.
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