Tribuna de opinión extraída del periódico de julio de mostoleshoy.com. Septiembre en Móstoles se vive de otra manera
Hablar de septiembre suele ser sinónimo de caras largas, fin de las vacaciones, vuelta a la oficina y los peques quejándose porque toca preparar los libros del colegio para volver a la rutina y a la escuela. Aunque para unos pocos es el momento de descanso tras trabajar durante en verano, para la inmensa mayoría de la gente este mes es un bajón de manual. Sin embargo, en Móstoles la historia cambia por completo. Mientras en otros sitios la tristeza impera viendo cómo empieza a acabarse el buen tiempo, aquí nos frotamos las manos porque sabemos de sobra que se viene una de las semanas más esperada de todo el año: nuestras Fiestas Patronales.
Y es que, siendo sinceros, no hay mejor forma de encarar la vuelta a la rutina que con la ciudad volcada por completo en la calle y las plazas. Da igual que te hayas pasado todo el mes de agosto fuera o que te haya tocado sudar la gota gorda en el trabajo; cuando llega el chupinazo en la Plaza de España nos juntamos todos. Este año, además, con el plus de que Carlos Alberto Cruz, mostoleño y preparador físico de la selección de fútbol campeona del Mundo este verano, sea el encargado de dar el pregón. Todo queda en casa.
A partir de ahí, el plan se hace solo. No hace falta complicarse mucho la vida para disfrutarlo. ¿Que te apetece música? Tienes de todo un poco: desde el flamenco fusión de Rosario y Antonio Carmona hasta la energía de Chenoa o el tirón de JC Reyes para los más jóvenes y los no tanto, sin olvidarnos de los que prefieren acercarse a Pradillo a cantar con Cepeda o Nuria Fergó. Pero es que las fiestas no son solo los macroconciertos. Es el desfile de gigantes y cabezudos para que los más pequeños se queden boquiabiertos, la tradición de acercarse a la ermita a ver a la Virgen de los Santos o ese ambiente único que montan las peñas al ponerle el pañuelo a la estatua del Peñero.

Un mes memorable en todos los sentidos
Por supuesto, no todo es de color de rosas. Hay grandes aglomeraciones, colas interminables en las barras de Finca Liana o ruido a horas no tan habituales. Pero a ver quién es el valiente que se queda en casa sabiendo lo que hay montado fuera para poder disfrutar en compañía de unos días muy especiales. Desde desayunos populares por la mañana, la pancetada de la Plaza de Toros y con esos fuegos artificiales en el Juan de Ocaña que te dejan el cuello doblado mirando al cielo para disfrutar de la pirotecnia.
Al final, las Fiestas Patronales son esa excusa perfecta para cruzarte con gente del barrio que hace un año que no ves y tomarte algo rápido que luego se alarga tres horas. El verano para el resto de España se habrá terminado con el inicio de mes, pero en Móstoles la última palabra siempre la tenemos nosotros en nuestras plazas.
Así que, ahora que ya está todo listo, solo queda salir a la calle, buscar a los tuyos y dejarse llevar por el ambiente. Toca exprimir cada día, aguantar hasta que el cuerpo diga basta y demostrar, un año más, el orgullo que da ser de aquí. Porque para encerrarse en casa ya habrá tiempo cuando llegue el frío y el otoño empiece a apretar en serio; ahora mismo Móstoles está de fiesta y no hay mejor sitio en el mundo donde estar.
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