Denuncian una negligencia. El tribunal de Móstoles niega mala praxis y rechaza una indemnización de 11.500 € tras la muerte de un caballo
Mala praxis veterinaria. Eso es lo que se ha denunciado contra un hospital veterinario después de un caballo haya fallecido tras sufrir un traumatismo durante una exploración por un potencial cólico. Por ello, los demandantes han exigido una indemnización de 11.500 euros contra el centro veterinario y también frente a la aseguradora. Una proceso que se ha llevado a cabo en el Tribunal de Instancia de Móstoles donde ya se ha conocido la sentencia del hecho.
El Tribunal ha descartado tanto la existencia de mala praxis como también el pago de una indemnización de 11.500 euros por el fallecimiento del caballo. Durante el proceso se ha estudiado al detalle si hubo negligencia por parte del centro veterinario a la hora de no sedar al animal para realizar dicha exploración. Sin embargo, la resolución final habla de buena práctica llevada con prudencia y adaptada a la lex artis, o lo que es lo mismo, que se ajustó a las reglas técnicas y éticas en este tipo de procesos profesionales.
Rechazado el pago de una indemnización por el fallecimiento de un caballo

El proceso se llevó a cabo a través de la introducción del caballo en un potro de contención de medidas estándar para iniciar el trabajo de exploración. Sin embargo durante el mismo no se detectó ningún tipo de alteración en el comportamiento del animal. Motivo por el que la reacción inicial, sumado también a la ausencia de antecedentes sobre comportamientos de agresividad, provocó que, según la sentencia, el hospital no tuviese motivo para administrar ningún tipo de sedante. Sin embargo, fue la reacción súbita durante la colocación de la sonda en el momento en el que el animal se puso nervioso durante la exploración, alterándose, cayendo y golpeando su cabeza con un traumatismo que le provocó el fallecimiento.
Desde el informe pericial se recalca que la administración de una sedación tiene que estar limitada al mínimo imprescindible debido a que en algunos casos podría incluso empeorar el pronóstico. Por todo ello, desde el tribunal destacan y argumentan que no había motivo para una sedación preventiva al no existir elementos que la justificasen. Desde el mismo aluden a que el accidente fue un suceso imprevisible y de consecuencias altamente improbables y se argumenta en que «no existe el riesgo cero, porque toda decisión tiene sus costes (también la de sedar al paciente)».
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