Lideró durante 24 años en el municipio. ​Javier Guijarro, Director de Emergencias de la Comunidad de Madrid: «Móstoles fue un gran reto»

En el mundo de las emergencias, el tiempo se mide por la rapidez de respuesta, pero también por la huella que dejas en el camino. Javier Guijarro llegó a Móstoles después de haber pasado ya 18 años en el cuerpo de la Comunidad de Madrid, donde ingresó con apenas 19 años.

Sin embargo, fue en nuestra ciudad donde su carrera tomó una dimensión distinta. “Llegar a Móstoles fue un gran reto. Era hacerme cargo de un servicio que ya estaba desarrollado, pero en una ciudad que requería un impulso importante. Lo hice encantado”, recuerda con la serenidad de quien ha cumplido con su deber.

Filomena y el COVID: las dos grandes pruebas

​Javier Guijarro, Director de Emergencias de la Comunidad de Madrid: «Móstoles fue un gran reto»
​Javier Guijarro, Director de Emergencias de la Comunidad de Madrid: «Móstoles fue un gran reto»

​Cualquier bombero tiene intervenciones grabadas a fuego en la memoria, pero para Guijarro, los últimos años han sido los más exigentes. No duda al señalar la Filomena como uno de sus mayores desafíos operativos. “Salí de Madrid en metro el sábado por la mañana para llegar al parque de Móstoles y no volví a mi casa hasta el viernes por la noche”, relata. Fue una semana entera viviendo por y para la ciudad, coordinando traslados de mujeres embarazadas al hospital, llevando médicos a sus puestos y revisando edificios dañados por el peso de la nieve.

​Pero si Filomena fue un auténtico reto físico, la pandemia del COVID-19 fue el golpe emocional más duro. Javier recuerda el apoyo a las residencias y una imagen que define la crudeza de aquellos meses: “Llegamos a montar una pequeña furgoneta con cuatro ataúdes para recoger cadáveres; afortunadamente en Móstoles prácticamente no tuvimos que hacer ninguna recogida, pero estuvimos ayudando en Fuenlabrada en una época bastante dura”. Esos momentos forjaron la unión de una plantilla con la que todavía mantiene “mucho contacto”.

De Móstoles a la gestión regional: el cambio de escala

​Desde su nuevo despacho como director general de Emergencias de la Comunidad de Madrid, la perspectiva de Javier ha cambiado, pero no su método. “El trabajo es un poco lo mismo, pero a otra escala. Ahora cuento con mucha más gente y más medios, pero la preocupación es constante”, explica. Si antes, en estos días de tanta lluvia, su mirada estaba fija solamente en el río Guadarrama, ahora debe vigilar cada ribera de la región.

​El cambio también ha sido administrativo y burocrático. Guijarro bromea con la carga de trabajo que supone su nuevo cargo: “En Móstoles a lo mejor firmaba dos o tres expedientes al día; aquí acabo de firmar sesenta”. Pero más allá de los papeles, su mente ya está puesta en la campaña de verano “para que cuando lleguen los meses malos esté todo preparado”. “En la Comunidad de Madrid hay que hacer un esfuerzo muy grande. Los medios son inmensos, pero los problemas también son muy grandes con incendios que van a unas velocidades a las que no estamos acostumbrados”, añade Javier.

Móstoles: una ciudad de «gente muy especial»

​A pesar de su nueva responsabilidad, no olvida los problemas que todavía enfrenta el urbanismo mostoleño en materia de seguridad. “El principal problema que hemos tenido siempre los bomberos en Móstoles es la accesibilidad. Es una ciudad hecha con mucho cariño, con muchos jardines delante de edificios altos, pero eso a veces nos impide llegar con las escalas a todos los sitios”, reflexiona con preocupación técnica.

​Pero más allá de la arquitectura, lo que realmente ata a Guijarro a nuestra ciudad es su gente. Aunque nació en Extremadura, reivindica con orgullo su identidad adoptiva: “Como dicen por ahí, los mostoleños nacemos donde queremos. Yo me considero mostoleño de adopción completamente. Lo que merece la pena de esta ciudad es su gente, es un tipo de personas muy especial”.

​Un consejo para el futuro y una mano tendida

​Para los jóvenes que hoy preparan oposiciones y sueñan con vestir el uniforme, Guijarro es claro: no basta con la forma física, hace falta espíritu de sacrificio. “Es una profesión que está bien remunerada, pero requiere un compromiso total. Tarde o temprano vas a tener que enfrentarte a situaciones complejas y de cierto riesgo, y hay que saber dónde se está metiendo uno profesionalmente”, señala.

​Javier se despide con un mensaje directo a sus antiguos compañeros en el parque de Móstoles. Sabe que tiene pendiente la reforma del parque y las mejoras en el servicio, y asegura que su puerta siempre estará abierta para ellos. “Me siento muy orgulloso de los bomberos de Móstoles. En el servicio de la Comunidad, que es muy grande, los mostoleños están destacando en muchos sitios por su buen trabajo y su saber hacer”, reconoce un Javier Guijarro que ya no viste el uniforme diario de intervención, pero cuyo compromiso con la seguridad sigue intacto. Móstoles pierde a un jefe en el parque, pero gana a un aliado en lo más alto de la gestión regional, un hombre que, aunque trabaje para toda la Comunidad, siempre tendrá un ojo puesto en nuestra ciudad.

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