Con la primavera, empieza a tener protagonismo. La oruga procesionaria llega a Móstoles: vecinos del municipio alertan de su presencia

La primavera ya ha llegado a Móstoles y eso es sinónimo de varios aspectos. Las plantas empiezan a florecer, el calor se entremezcla con lluvias de vez en cuando y el abrigo se vuelve a colgar para dar paso a las chaquetas de entre tiempo o, incluso, a la manga corta. Sin embargo, también es una época donde los alérgicos sufren especialmente debido a la polinización y las partículas en suspensión, y también en el que aparece uno de los animales a priori más inofensivos visualmente, pero que pueden dar algún que otro problema a según quién: la oruga procesionaria.

Desde nuestra ciudad, los propios vecinos han sido quienes han alertado de la aparición de esta oruga procesionaria a través de publicaciones en redes sociales. Es importante reseñar que puede causar grandes daños a los perros y alguna que otra molestia a personas. Cabe destacar que el aumento de población de la Thaumetopoea pityocampa vive en horas altas debido a los otoños cálidos y secos, que son muy favorables para ellas. Estas son capaces de producir grandes daños en las masas forestales, así como convertir el arbolado en más sensible a los incendios. Además, también pueden perjudicar la salud de los animales de compañía como los perros, que pueden sufrir daños graves en la lengua, e incluso causarles la muerte.

Recomendaciones frente a la oruga procesionaria

La oruga procesionaria llega a Móstoles: vecinos del municipio alertan de su presencia
La oruga procesionaria llega a Móstoles: vecinos del municipio alertan de su presencia. Fuente: Facebook.

Entre las recomendaciones a la población ofrecidas por el CAF, se encuentra el de evitar cualquier contacto con el nido y con las orugas. Sus pelos urticantes pueden ser trasladados por el viento, y provocar reacciones alérgicas en la piel. Además, hay que evitar pasear bajo los pinos afectados o cerca de ellos, y si se hiciese, siempre con gorra y gafas, además de cubrirse la mayor parte del cuerpo.

En cuanto a los animales, es extremadamente peligroso que entren en contacto con las orugas y, especialmente, que las ingieran, ya que se necesitaría una asistencia veterinaria inmediata. Estos lepidópteros son un gran problema en estas estaciones, y hay que extremar el cuidado.

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