Tribuna de opinión del último número del periódico de mostoleshoy.com. Entre el sacrificio de hoy y el tren del mañana en Móstoles
Seamos honestos, la situación de la movilidad y del transporte en Móstoles atraviesa un momento que delicado se queda corto. Desde que comenzó el soterramiento de la A-5, son miles los mostoleños que tienen que lidiar en el día a día con un problema que trasciende a diversos medios. Moverse por carretera para muchos es un imposible, algo lógico viendo los continuos atascos, carriles cortados y acumulación de vehículos en la entrada a Madrid. Sin embargo, ir en tren, aunque sea más directo, no es un camino de rosas.

Son muchos los problemas que han ido trayendo quejas por parte de los usuarios. Fallos en el servicio, en la infraestructura, en los trenes, retrasos, modificaciones de horario o de recorrido… Esto solo en cuestión de semanas. A muchos no les queda otra que ir en la C-5 de Cercanías Madrid y puede resultar hasta una especie de calvario rutinario que muchos desean que mejore de forma inmediata.
Y puede que no sea inmediato, pero parece que las plegarias serán escuchadas. Las quejas están justificadas y argumentadas porque el servicio no es el mejor, y los que mandan parece que al fin se han dado cuenta. De hecho, habrá una mejora, o esa es la idea. Sin embargo, el peaje a pagar será duro, especialmente en verano. 2027 y 2028 llegarán con cortes en el servicio para meter una mejoría futura muy amplia, pero que supondrá un nuevo reto mayúsculo para los vecinos del suroeste regional, entre los que nos encontramos los vecinos de Móstoles.
Esto tiene que venir cargado con un refuerzo histórico y real, coordinación entre instituciones y servicios de transporte para que la segunda ciudad más grande de la región no se quede aislada mientras se cocina un futuro ferroviario que apunta a ser más que positivo, pero con un duro peaje que pagar. Y sí, en medio de todo ello asoma la gran reivindicación que podría ver la luz más pronto que tarde.
Tren a Navalcarnero, con ¿un apeadero en Parque Coimbra? Son muchos los años de abandono, esqueletos de hormigón que cumplen más de una década sin tocarse. La licitación del estudio de viabilidad parece que está próxima a sucederse, algo necesario, pero muy tardío. Y Móstoles podría verse beneficiada por partida doble ante la posible existencia de un ramal que conecte al municipio con Villaviciosa de Odón y Boadilla del Monte, algo que situaría a nuestra localidad en el estratégico del suroeste madrileño.
Y todo con una flota renovada. Seamos sinceros, los trenes de la C-5 contrastan -y mucho- con los que vemos al llegar a Atocha en otras líneas. Son los más antiguos, carecen hasta de WC, y para desplazarte por el interior tienes que tener incluso suerte de que haya más de una puerta disponible. En 2031 se dibuja una flota renovada con más capacidad y accesibilidad real para entrar -tarde- al Siglo XXI.
Y es que en Móstoles no se piden privilegios, sino una dignidad -aunque sea mínima- en los desplazamientos. Las obras serán duras, pero es un peaje que hay que pagar para dejar de ser los eternos olvidados de Cercanías, porque los mostoleños merecen tener un tren a la altura.
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