Mostoleño ilustre de junio. Paco Sedano: «Que pongan tu nombre a un pabellón en Móstoles supera con creces todos los títulos»

Leyenda de fútbol sala, campeón del mundo y de Europa con España y excapitán del FC Barcelona

Paco Sedano, es una leyenda del fútbol sala español. Exjugador de la selección española y del Fútbol Club Barcelona, el exportero ha sido homenajeado recientemente en Móstoles, su ciudad natal, con la inauguración del pabellón que ahora lleva su nombre. Con una trayectoria brillante a sus espaldas, repasa para mostoleshoy.com sus inicios en el municipio, los momentos más memorables de su carrera en la élite y el profundo orgullo que siente por el reconocimiento de la ciudad que le vio nacer y crecer.

Un reconocimiento para la historia

Paco Sedano: «Que pongan tu nombre a un pabellón en Móstoles supera con creces todos los títulos»
Paco Sedano: «Que pongan tu nombre a un pabellón en Móstoles supera con creces todos los títulos»

Un Paco Sedano que nos cuenta que recibir la noticia de que un pabellón llevaría su nombre fue «primero una sorpresa, porque llevo ya ocho años retirado y que se sigan acordando de uno después de ocho años, por lo menos fue una sorpresa». Tras ese impacto inicial, reconoce que le costó creerlo, definiéndolo como «una de las mejores noticias que he recibido en la vida». Como mostoleño de corazón, deja claro lo que significa este hito: «Que te pongan tu nombre a un pabellón en la ciudad de Móstoles, donde has crecido, donde has nacido, donde te has desarrollado como persona y como deportista, pues pocas cosas más grandes hay».

Y es que, para una ocasión tan especial, la inauguración del pabellón logró reunir a un elenco irrepetible de leyendas. «Conseguimos juntar un montón de jugadores, de leyendas, tanto de la selección española, que había jugadores y jugadoras también, campeonas de Europa, campeones del mundo», asegura con orgullo. Además, destaca la presencia de aquellos compañeros que hicieron grande al Móstoles desde sus orígenes en Segunda División hasta su consolidación en Primera: «Había casi 40 jugadores y la verdad es que fue una pasada, fue muy bonito. Incluso fue algún jugador que estaba lesionado, que no iba a poder jugar, solo para estar presente en el evento». Aquella jornada propició «muchos reencuentros bonitos» y, además, «se vio un bonito espectáculo en el fútbol sala».

Al pensar en el día a día del pabellón y en lo que supone que cientos de niños y niñas entrenen y jueguen allí cada semana, Paco admite que todavía le cuesta asimilarlo. De hecho, relata entre risas una anécdota muy reciente: «El otro día, porque yo juego en la Liga de Móstoles, jugué ahí y era un poco entre gracioso y raro jugar ahí en el pabellón con tu nombre».

Sin embargo, recalca que el orgullo es inimaginable y que este reconocimiento trasciende cualquier metal: «Tú puedes ganar todos los títulos que puedas ganar, yo he tenido la suerte de ganar todos los títulos que existen a nivel colectivo y también a nivel individual, pero esto supera mucho con creces todos los títulos. Al final los títulos están ahí, que son muy bonitos obviamente, pero al final actos como este quedan para toda la vida. Aquí pasaremos la historia dentro de muchos años, espero, y seguirá el nombre ahí en el pabellón. Es algo para mí, para toda mi familia y mis amigos».

Una familia en el vestuario y el esfuerzo del transporte público

Paco Sedano: «Que pongan tu nombre a un pabellón en Móstoles supera con creces todos los títulos»
Paco Sedano: «Que pongan tu nombre a un pabellón en Móstoles supera con creces todos los títulos»

Al echar la vista atrás hacia sus inicios en el club de su vida, los recuerdos que guarda son inmejorables. «Yo empecé en la liga de Móstoles jugando con mis amiguetes de categoría cadete, juvenil y senior», rememora. Explica que algunos de aquellos compañeros con los que empezó terminaron coincidiendo con él en el primer equipo, citando explícitamente a Isi o a su propio hermano. Para Paco, esos momentos previos a tocar la élite son inolvidables por la mezcla de ilusión y responsabilidad.

En ese sentido, destaca el proyecto que lideraba Tino de la Cruz, dejando una de las anécdotas más entrañables de la entrevista: «Yo estaba a punto de irme a otro equipo y vino a mi casa a ficharme, por así decirlo, porque no existían teléfonos móviles. Me acuerdo que fue con mi hermano, me llamó al telefonillo, me dijo: ‘Paco, baja que tengo que hablar contigo’. A veces dices: ‘Joder, ¿cómo no voy a fichar si viene el entrenador del Móstoles a buscarme al telefonillo?’».

Aquello fraguó un vestuario que, según Sedano, era «una familia más que un equipo», lo que explica que las cosas salieran bien. Recuerda con viveza el año espectacular en Segunda División tras haber perdido un playoff el año anterior con el desaparecido ‘gol de oro’: «Ganamos prácticamente todos los partidos, en el playoff igual, y conseguimos subir. Se creó una conexión con la afición que tú ibas al Soto de Móstoles y había siempre mil y pico personas; el playoff siempre estaba lleno y eran partidos divertidos porque siempre pasaban cosas».

Sobre el momento exacto en el que se sintió verdaderamente preparado para competir al máximo nivel, Paco confiesa que el salto llega de repente y nunca se sabe con certeza si se va a lograr. Revela que hasta la categoría juvenil compaginó el fútbol y el fútbol sala, jugando en ambos casos en categorías nacionales en Madrid, hasta que llegó un punto de inflexión: «Me llamaron de la Selección de Madrid para jugar un torneo en Portugal donde había que estar prácticamente una semana fuera. Ahí fue cuando ya decidí dejar el fútbol y apostar por el fútbol sala».

A partir de ahí fichó por el Coslada, equipo con el que subió de Segunda B a Segunda División, viviendo una etapa de tremendo sacrificio: «Me tenía que ir a Coslada, que fueron dos años en transporte público que eran casi dos horas de ida y dos de vuelta. Lo intentaba compaginar con el instituto y se hacía duro porque estaba todo el día prácticamente fuera, pero tenía esa motivación e ilusión». A pesar de que el entonces presidente del Coslada, Ángel Castillejo, decidió no pagar la inscripción a la competición y no pudieron materializar el ascenso a Primera División tras clasificarse para el playoff, Paco recuerda aquellos años como «de muchísimo aprendizaje» con Juan Pínez a la cabeza como entrenador, sintiéndose afortunado por el viaje realizado.

La exigencia mental de la élite y tres momentos inolvidables

Paco Sedano: «Que pongan tu nombre a un pabellón en Móstoles supera con creces todos los títulos»
Paco Sedano: «Que pongan tu nombre a un pabellón en Móstoles supera con creces todos los títulos»

Una vez instalado en la máxima categoría, Paco tiene muy claro qué es lo más difícil de mantener con el paso de los años. Aunque debutó siendo muy joven y el físico estaba en pleno desarrollo, asegura que la verdadera clave es «la mentalidad». Explica el choque que supone el cambio de categoría: «Pasas de jugar en categorías en las que tú estás a gusto porque tienes un nivel alto a llegar al más alto nivel, y lógicamente cambia mucho. Sobre todo en un equipo recién ascendido tienes que subir el nivel sí o sí, y los que te tiran a puerta son bastante mejores que los que te tiran en Segunda».

En su caso, agradece haber contado siempre con la confianza de Tino para jugar muchos partidos, ya que «la experiencia es lo que más se nota». Asume con naturalidad el peaje de la portería: «Los errores son importantes pero son los que te hacen aprender. Cuando te meten un gol de una manera, ya sabes que la siguiente vez tienes que mejorar esa parte; es a base de ensayar, de fallar y de aprender». Aunque como licenciado en Ciencias del Deporte siempre le dio un valor capital a la preparación física complementaria, insiste en que el secreto del éxito a largo plazo radica en «la gestión de la presión y la gestión de lo que es la responsabilidad de ser portero».

Al ser preguntado por el momento más especial de su dilatada carrera, Paco decide dejar a un lado hitos deportivos de la magnitud de proclamarse campeón del mundo o ganar la primera Copa de Europa con el Barça para quedarse con tres recuerdos de un valor profundamente humano. El primero de ellos fue su retirada de las pistas en el Palau Blaugrana, en una final agónica contra el Movistar Inter: «Era el cuarto partido y si ganaba Inter perdíamos la Liga. Nos marcan quedando diez segundos para acabar el partido y me acuerdo de mirar al banquillo hundido pensando que no me podía despedir así. En esos diez segundos conseguimos marcar gol y al final ganamos por penaltis. La despedida del Palau fue soñada</strong>».</strong></strong></strong></strong></strong></strong></strong>

El segundo momento fue el homenaje en el que le retiraron la camiseta en el Barça, convirtiéndose en el único jugador de la sección de fútbol sala en tenerla colgada en lo alto del pabellón (a la espera de que Sergio Lozano le haga compañía próximamente): «Formar parte de la historia del Barça para toda la vida es increíble». Y el tercer momento, sin dudarlo, es el reciente reconocimiento en su tierra: «Que se acuerden de mí después de ocho años alejado de las pistas de la élite tiene muchísimo valor, porque cuando estás en la cristalera es fácil a</</strong&gt;strong&gt;cordarse de uno».

El orgullo de la selección y la exigencia del transatlántico azulgrana

Respecto a su paso por la selección española, con la que saboreó la gloria máxima en el Mundial, describe la experiencia como «lo más alto a lo que un jugador puede llegar». Remarca con especial cariño el hecho de que se proclamó campeón del mundo siendo jugador del Móstoles, algo que define como «lo más bonito». Al ponerse la camiseta nacional, la perspectiva cambia por completo: «Es una responsabilidad enorme porque estás representando a un país entero. No te representas a ti mismo o a un club. Si tú fallas, esa responsabilidad es mucho más grande porque quien pierde es la selección, es el país. Pero cuando ganas sientes el cariño de miles de personas que no conoces y que han disfrutado gracias a tu éxito».

Su etapa en el Fútbol Club Barcelona, donde llegó con 27 años y permaneció una década ejerciendo como capitán, la recuerda como una era de crecimiento brutal. Evoca que en su primer año firmó por un club que estaba empezando a profesionalizar la sección y que estuvo a punto de descender. A partir de ahí, se acometió un proyecto ambicioso fichando a seis jugadores con el objetivo de ganar títulos, una tarea titánica en una época dominada por Inter y ElPozo Murcia: «Estaban en la mejor época de su historia y costó mucho desban</strong>carles».

Recuerda con emoción el primer título, la Copa de España en Segovia, y la tremenda presión que existía sobre el proyecto. Sin embargo, el punto álgido llegó con la primera Copa de Europa, la única sección del Barça que faltaba por conquistarla: «Tuvimos la suerte de organizarla en casa, en Lleida, en un pabellón con un ambiente de los más bonitos que he vivido. La presión era tremenda, pero ganar esa Copa de Europa fue importantísimo para el club y ahí es donde me hice jugador a base de <strong>jugar partidos importantes».

El vínculo con Móstoles y la apuesta por el deporte

Pese a estar en la primera línea del deporte mundial con el Barça y la selección, Paco Sedano jamás se desconectó de las canchas mostoleñas. «Tenía una escuela en Móstoles, hicimos un acuerdo con el Barça que lo presentamos aquí y siempre que hemos podido hemos hecho un montón de campus de porteros</strong&amp;gt;», explica. Su vinculación con el deporte local sigue muy viva a través de sus amigos en las ligas locales y mantiene un bonito proyecto social de cara al futuro: «Inicié un proyecto de montar una escuela de deporte adaptado e inclusivo para personas con discapacidad de todo tipo en Barcelona; lo tengo en mente y algún día lo intentará retomar aquí».

Al valorar si Móstoles ha sabido cuidar a sus deportistas a lo largo de los años, Sedano se muestra tajante y defiende la gestión de la última etapa. «Móstoles tiene muchísimos deportistas y es difícil dar cabida a todos», afirma, citando a referentes locales como Pájaro en atletismo, Rafa Martínez en gimnasia, Diana en carreras, Eva Manguán —quien también da nombre a un pabellón—, y compañeros de disciplina como Kikillo, Borja Blanco,</strong> Raúl Campos </strong&gt;o Toni Escribano.

Sin querer entrar en debates políticos de gobiernos anteriores, reconoce que ha vivido el cambio en primera persona: «Hubo una etapa en la que yo quería organizar algún evento o traer un Campeonato de España a Móstoles a través de la federación y las puertas estaban prácticamente cerradas. Ahora, en cambio, son todo facilidades y las puertas siempre están abiertas. Creo que ahora es cuando más y mejor se está invirtiendo y cuidando el deporte en Móstoles, aunque obviamente todo es mejorable».

Ese crecimiento también se refleja en la fisonomía de la ciudad y sus infraestructuras. Analiza que el municipio ha crecido «una barbaridad» tanto en habitantes como en clubes y deportistas. Evoca con nostalgia sus inicios: «Cuando empecé, El Soto era lo que había, teníamos El Soto y poco más, <strong>Villafontana</strong> y poco más». Hoy, celebra que el Ayuntamiento esté trabajando para que El Soto vuelva a estar disponible y aplaude el reciente anuncio de la construcción de un nuevo pabellón para cubrir las necesidades de una ciudad que ya supera los 200.000 habitantes.

Un consejo de leyenda para el futuro

Para finalizar, el histórico guardameta lanza dos valiosísimos consejos destinados a los jóvenes porteros que sueñan con emular sus pasos. El primero es que disfruten de la experiencia: «Todos los porteros nos autopresionamos con los errores, con hacerlo perfecto, y no disfrutamos el camino, solo cuando ganamos». El segundo, y más importante, es aprender a gestionar la frustración: «Normalizad que el fallo es una herramienta más o un proceso más del aprendizaje. Vemos a porteros que son los mejores del mundo y fallan. Si analizas los fallos, en vez de pensar en qué has fallado, piensa en cómo has fallado; eso te va a dar un aprendizaje brutal».

Al echar la vista atrás y ser preguntado sobre qué le diría el Paco Sedano actual a aquel niño que empezaba con ilusión en el FS Móstoles, se sincera con una tremenda carga emocional: «Uff, qué pregunta más buena… Le diría que estoy orgulloso de lo que ha conseguido. Que cuando empecé en la liga de Móstoles con mis amigos nunca hubiese pensado que iba a llegar a este nivel. Le diría que esté orgulloso de haber aprovechado todo lo que ha podido al máximo, y que el otro Paco, el de ahora, está muy orgulloso del más pequeño también».

Paco Sedano: «Que pongan tu nombre a un pabellón en Móstoles supera con creces todos los títulos»
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Aitor Bris
Periodista y cronista de la actualidad local en mostoleshoy.com. Con una trayectoria profesional volcada en el latido de nuestros barrios, Aitor se ha especializado en dar voz a las demandas vecinales y en analizar con rigor la política municipal, el deporte y la cultura de la ciudad. Como profundo conocedor de la historia local y de los sucesos que marcan el día a día, su compromiso es asegurar que cada historia de los mostoleños sea contada con precisión, rigor y cercanía.