Un mes de contrastes, promesas y renacer compartido en el municipio mostoleño. ¿Quién anda ahí? Móstoles: Abril

Abril es el primer mes del año con treinta días. Se asocia a la primavera en el hemisferio norte y al otoño en el hemisferio sur. Estaremos de acuerdo en que es un mes inestable y algo inquieto, ese compañero de clase que no sabríamos describir: no podríamos asegurar si es tímido o inquieto, si se encuentra alegre o afligido, o si está calmado o enojado. Incluso el origen de su nombre es incierto, siendo el único mes sin un origen claro. Una de las creencias es que proviene del verbo latino aperire (abrir), denominándose así porque es el mes en el que se muestra la primavera y «se abre» la tierra para dejar salir los nuevos brotes que se convertirán en plantas florecientes; otra creencia encuentra su origen en la palabra griega aphrós (espuma), recibiendo su nombre de Afrodita, la diosa del sexo y la pasión, y relacionada con la primavera, época de apareamiento de los animales. No hay acuerdo en establecer un origen cierto, pero si podemos pensar en la relación de este mes con la primavera, la estación del año más esperada por la mayoría, aunque también la más temida por los alérgicos, y la más florida y fértil del año. La margarita, flor de la inocencia y la pureza, es una de las flores más representativas de este mes y de la estación, junto con las amapolas y el geranio.

Móstoles también sufre estas alteraciones medioambientales y los cambios de humor de sus habitantes, ahora en manga corta y felices, ahora abrigados y molestos. Como buena madre que es, sin embargo, nos trae buenos cuidados para calmarnos y hacernos reír y disfrutar de los días: este fin de semana nos trae la inauguración de la I Feria del Vino y del Producto Local en el parque Finca Liana, una feria que goza de una gran acogida desde el día de su anuncio, agotando entradas a los pocos días. Se realizarán catas de vinos en el Centro de Educación Ambiental y habrá actuaciones musicales. La próxima semana, se abre el plazo para la inscripción en la VII edición de Ilumina Móstoles, una carrera nocturna que está arraigando en la tradición mostoleña. Móstoles también ha traído la realización de un gran proyecto este mes, y que, lejos de descuidar, deberíamos fomentar. Se trata de los encuentros entre jóvenes y mayores que se realizarán los viernes y sábados desde este mes, y hasta junio, en la Residencia Juan XXIII. Un proyecto enmarcado en el Plan Local de Infancia y Adolescencia (PLIA), que espero pueda extenderse a otros colegios y residencias, ampliando, así, su área de influencia.

Me gusta ver la primavera como un tiempo de transición a días progresivamente más cálidos y soleados, alejando las temperaturas más frías del invierno. Por algún motivo, acaso por esa necesidad vital de expresar, de renacer, de reivindicar o de brotar, es una época en que proliferan las oportunidades para educar, defender y celebrar causas culturales diversas. Este mes se ha anunciado también la celebración de la VIII Carrera Solidaria contra las Enfermedades Raras en nuestro municipio el primer día de Junio. Una carrera en la que participan niños de tres a doce años y que, desde luego, promueve valores en las nuevas generaciones y que nos aúna en lo importante, en la salud y en la enfermedad. Cabe sumar a la iniciativa de nuestra ciudad la celebración, este mes, de Días Mundiales como el de la Concienciación del Autismo, el del Deporte y la Paz, el de la Salud y el del Niño.

Así avanza el mes de abril, sumamente caprichoso, realizando promesas e inspirando vida y esperanza entre sonrisas y lágrimas, como entre sauces que crecen cerca del agua y comprenden las fases de la luna, arraigados a la realidad, pero comprendiendo que su personalidad está regida por la luna y los sueños. Este año, además, trae más Historia a Móstoles, cumpliéndose, hoy, cinco de abril, quinientos años del alto en el camino realizado en nuestra ciudad por Carlos I de España y V de Alemania, para comer y reponer fuerzas en su ruta por el Camino Real de Guadalupe. Acontecimiento que se revivirá en la ruta teatralizada que ha organizado el Consistorio, a través de la Concejalía de Educación y Festejos, y que tendrá lugar a las ocho y a las nueve de la noche.

Así florece la vida en la villa durante este mes, entre lluvias y soles. Caminamos entre la esperanza y la resistencia, pero con motivos para seguir avanzando en una ciudad que parece reverdecer en los últimos tiempos y recuperando un lugar que le es propio en la región. Abril también trae amor, nuevas parejas y reconciliaciones, realidades y sueños. El amor a un lugar, a una ciudad, al sitio al que pertenecemos, en el que vivimos y crecemos, parece revitalizarse en este mes informal ligado a esta peculiar estación. Así veamos los cielos encapotados, creemos en el sol que ha de llegar y se nos muestra a ratos o a días. Creemos en la luz que pronto ha de aportarnos calor y creemos en esta ciudad que, desde hace tiempo, es nuestro hogar. Lo demás, podemos vivirlo juntos y relatarlo a tiempo pasado como vivencias que nos han hecho ser quienes ahora somos.

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