Nueva columna semanal muy interesante de Eduardo Caballero. ¿Quién anda ahí? Móstoles. Los hallazgos
La primera mención documentada de Móstoles data de principios del s. XII y se produce en un documento oficial del rey Alfonso VIII, aunque es posible que ya existiera como aldea en épocas romanas. Obtuvo el título de Villa de manos del rey Felipe II a mediados del s. XVI y fue considerada como municipio de la provincia de Madrid cercana la mitad del s. XIX. Se trata, sin duda, de una ciudad con Historia y ha llegado a nuestros días conservando vestigios de distintas épocas. La altura a la que se encuentran estos días se define por la lamentable demolición de la conocida Casa Roja sita en el número tres de la calle Ricardo Médem junto a otras casas bajas tradicionales situadas en la misma calle. Dicho derribo de la Casa Roja fue denunciado al Ayuntamiento por la Asociación de Amigos de la Historia (AAHIMOS) en Octubre de 2024. A raíz de esta denuncia el Consistorio paralizó las obras, abrió expedientes sancionadores y trasladó los hechos a la Fiscalía. Este derribo ilegal conllevó la extracción de tinajas de gran valor histórico y de otros objetos de igual interés, así como la desaparición de elementos de la arquitectura tradicional rural y una fachada característica de finales de siglo, entre otras irregularidades. El caso se encuentra actualmente bajo investigación judicial en el Juzgado número tres de Móstoles, abiertas diligencias previas contra un presunto de delito contra el patrimonio histórico. Al tratarse de un inmueble protegido por la Ley de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid se podrían exigir multas al promotor que alcanzarían los tres millones de euros por una infracción urbanística catalogada como muy grave, aunque el daño irreversible ya esté causado.
Ahora bien, cabe preguntarse lo siguiente: ¿quién otorga esa licencia de obras? Conocemos la respuesta. ¿Por qué se concedió esa licencia sin exigir un estudio arqueológico previo? Conocemos la respuesta. ¿Por qué esas áreas y esos edificios no se encuentran protegidos legalmente? Conocemos la respuesta. La Casa Roja seguiría en pie si el Ayuntamiento hubiera protegido casas y barrios catalogándolos de interés histórico, obligando y colaborando en su adecuado mantenimiento. Dado que no es así ni, presumo, hay siquiera un protocolo o sistema para llevar a cabo esa protección, seguimos preguntándonos por el criterio para conceder una licencia de obras, máxime en una zona histórica como es el centro de la ciudad. Conocemos la respuesta.
Con la desenfrenada campaña de promoción urbanística que está realizando el municipio, la amenaza de desaparición de otras construcciones tradicionales de valor histórico en el casco antiguo se incrementa vertiginosamente. De nuevo es AAHIMOS quién alerta de las parcelas cercanas al Ayuntamiento, donde se encuentran elementos de interés histórico pendientes aún de identificar, centrando la atención en los ámbitos de ordenación singular AOS-7 y genérico AO-2, situados en zonas históricas determinantes en la historia del municipio. Todas las obras programas en estas áreas podrían hacer desaparecer definitivamente importantes vestigios del Móstoles antiguo antes de contar siquiera con la oportunidad de estudiarlos y protegerlos, si fuera el caso. La existencia de posibles cuevas en el AOS-7, al igual que sucedió en la Casa Roja, que podría ser susceptible de protección patrimonial es uno de los aspectos que más preocupa. Parece que el Ayuntamiento asegura que el desarrollo urbanístico en este ámbito aún se encuentra en tramitación y que ha solicitado un estudio arqueológico previo, pero creo que conocemos la deriva de estos caminos, tras el destino que han sufrido algunos olivos centenarios de la ciudad y la desaparecida Casa Roja. También parece que el Consistorio trabaja en la elaboración de un Catálogo de Bienes de Móstoles para identificar los elementos patrimoniales y reforzar su protección. Otrosí de ser algo francamente vago, desconocemos si el ritmo de esos trabajos se adelanta al desarrollo urbanístico que ya se encuentra en marcha.
Existe una Oficina de Turismo en la plaza del Pradillo y Móstoles —lo he expresado en varias ocasiones— posee suficiente Historia como para hacer de la ciudad un atractivo histórico y cultural de relevancia. Ya son muchas las casas bajas tradicionales y de valor cultural e histórico derruidas para alzar edificios de apartamentos, algunos incluso diseñados más en altura que en superficie, y la fiebre de la construcción parece no tener límites y arrasar con todo a su paso. Goza de mayor relevancia la construcción de edificios de apartamentos que la conservación de los bienes de interés y relevancia cultural e histórica. En mi opinión, así pierde un pueblo su identidad. En poco tiempo, apenas quedará en pie de valor histórico la casa de Andrés Torrejón y alguna otra como el Museo de la Ciudad, el monumento de Andrés Torrejón arrinconado en la Plaza del Pradillo y las fiestas populares del Dos de Mayo, declaradas de Interés Turístico Nacional.
En 2010, el Gobierno británico catalogó como un bien de interés cultural con la categoría de Grado II, un reconocimiento reservado para edificios y monumentos de gran valor histórico y nacional, el célebre paso de cebra de Abbey Road. Actualmente, mantiene su estatus oficial de protección patrimonial y se encuentra mantenido y protegido a través de English Heritage, una organización benéfica que gestiona más de cuatrocientos monumentos, edificios y lugares históricos en Inglaterra (entre ellos el monumento megalítico de Stonehenge, para hacernos una idea). Su función principal es conservar el patrimonio histórico del país y abrirlo al público para su educación y disfrute. Nació como un organismo público estatal y hoy las funciones de protección y catalogación legal se encuentran a cargo del organismo público Historic England mientras que el nombre y la gestión de los monumentos se encuentran a cargo de la actual fundación independiente English Heritage. Existe, incluso, un programa de placas azules conmemorativas en Londres, que se colocan en las fachadas de los edificios.
Por supuesto, no comparo el patrimonio cultural e histórico de Móstoles con el paso de cebra de Abbey Road, aunque cabría hacerlo, sino que pongo en relieve la manera en que una ciudad o un país se encuentra activamente involucrado en cuidar, mantener y proteger sus bienes de interés cultural e histórico, sin medias tintas ni ardides políticos sino con determinación y priorizando la conservación de estos bienes frente a la especulación y la construcción de nuevos edificios. Al fin y al cabo, lo más valioso de un pueblo es su historia y su cultura. Si prescindimos de eso en provecho económico de las arcas públicas y de la ganancia de adeptos políticos en las urnas, prescindimos del alma y de todo pasado, conocimiento y experiencias incluidas. Quiero pensar que no estamos en ese plato de la balanza, por inclinada a él que se encuentre ésta. Quiero pensar que aún existen causas y motivos de peso que regulen la balanza hacia un equilibrio imposible pero razonable al menos. Tenemos mucho que agradecer a las acciones de AAHIMOS en Móstoles y bien estaría involucrarnos más en estas cuestiones que nos parecieron aburridas y carentes de interés desde el colegio y que, sin embargo, son esenciales en nuestra existencia en nuestra identidad.
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