Es nuestro empresario del mes. Adrián Rosales, CEO de Dogood: «La gente de Móstoles ha sido muy receptiva con nosotros»

Muchos se piensan que los perritos calientes nacieron en Estados Unidos, pero, como tantas otras cosas, la realidad es un poquito diferente. Los inmigrantes alemanes llevaron las salchichas tipo Frankfurt y Viena a Estados Unidos a finales del siglo XIX, y en concreto a Nueva York, donde, hoy por hoy, se ven cientos de carritos callejeros que venden los famosos hot dogs.

Mucho más que un perrito caliente

Adrián Rosales, CEO de Dogood: «La gente de Móstoles ha sido muy receptiva con nosotros»
Adrián Rosales, CEO de Dogood: «La gente de Móstoles ha sido muy receptiva con nosotros»

Aunque parezca una receta sencilla y todos hayamos preparado en nuestras casas un perrito caliente, nuestro protagonista de hoy, Adrián Rosales, tiene muy claro que «no tiene nada que ver hacer un perrito en casa con venir a Dogood; ahí tenemos la receta secreta». Y lleva toda la razón. No hay más que cruzar la puerta de este nuevo local mostoleño para entenderlo.

El local abrió sus puertas en noviembre y la respuesta del barrio ha sido inmediata. «La gente ha sido demasiado receptiva; nos sorprendió mucho porque no había un establecimiento como este en la zona», nos cuenta Adrián. Aunque Dogood funciona como un bar tradicional, ofrece algo más: «La gente entra pensando que es el típico bar y se lleva la sorpresa de que tenemos mucho más que ofrecer».

“Sabor callejero con alma honesta”

Echando un ojo a sus redes sociales me fijo en su slogan: “Sabor callejero con alma honesta”. Un lema que Adrián me explica que no es casual. «El nombre viene de la conjugación de Do Good, hacer el bien, con Dog. Si lo juntas es Dogood, pero si lo separas es Do Good People, gente de bien».

Una filosofía que se respira en cada detalle del local. «Queremos ser el espacio donde termina el día; llegas del trabajo con estrés, con hambre, te comes un buen perrito, algo rico, te tomas algo y ya estás listo para descansar», cuenta. También los fines de semana, cuando la idea es desconectar: «venir, despejar la mente, pasar un rato agradable y oxigenar lo que no has podido oxigenar durante la semana».

Diez perritos y muchas combinaciones

Olvídate del kétchup, la mostaza, la salchicha y el pan. O no te olvides, pero es que en Dogood hay diez tipos de perritos calientes, además de cinco hamburguesas y la posibilidad de personalizar cada pedido. «Si quieres un perrito como te lo hacía tu abuela o alguien especial en casa, tú me dices los ingredientes y te lo hacemos», asegura Adrián.

Cuando le pregunto por el que tiene más éxito, rápidamente me contesta que «el que más se vende es el Salvaje, con patatas paja, chili, guacamole, jalapeño y queso fundido», aunque también destaca el Descarado, con cuatro tipos de queso. «La mayoría de nuestros perritos cuestan 3,50 euros; solo un par de ellos, que son más especiales, tienen un precio un poco más alto», explica.

Identidad venezolana en la cocina

Adrián y su hermana Adriana son venezolanos. Llegaron a España en 2020, en plena pandemia, y aunque viven en Alcorcón, conocen muy bien Móstoles, motivo por el que decidieron abrir aquí. Mis hijos son muy fans de los tequeños, así que le pregunto por estos maravillosos snacks crujientes y rellenos de queso que, de alguna manera, son una declaración de identidad. Adrián, con una sonrisa, me cuenta que servir tequeños «es como decir que eres venezolano sin decir que eres venezolano».

Un final dulce en pequeño formato

Antes de despedirnos le pregunto por los postres. Me llama la atención que parecen pequeñas tarrinas de las que se suelen utilizar para poner salsas. Adrián me cuenta que «mucha gente subestima el postre porque es pequeño, pero cuando lo prueba dice que es la proporción y el sabor exacto después del perrito». ¿Los sabores? Tarta de limón, maracuyá o tarta tres leches.

Dogood está a apenas cinco minutos de Móstoles Central y ya se ha convertido en punto de encuentro para personas de todas las edades y procedencias. «No tenemos bandera; solo compartimos el buen gusto por la buena comida», resume Adrián. Y quizá ahí está la clave del éxito en apenas un par de meses: un lugar sencillo para disfrutar de un perrito en la mejor compañía.

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