Texto de Aitor Bris para la edición de enero del periódico en papel. Móstoles abre sus puertas al futuro
* Texto adaptado del vigésimo primero del periódico impreso de mostoleshoy.com, correspondiente a enero de 2026. Para leer el periódico completo, puedes hacerlo haciendo clic aquí.
El año 2026 ya ha llegado a Móstoles. El 2025 dejó cosas atrás muy bonitas y otras no tanto, pero que han servido para demostrar que el verdadero alma del municipio reside en nosotros, los mostoleños. Durante los próximos 12 meses se aproxima un momento de transformación y de mejora en el que los vecinos de la localidad volveremos a ser los grandes protagonistas, los que estaremos ahí en el día a día experimentando un cambio que, si echamos la vista atrás, vemos que es palpable. Somos una ciudad donde todos quieren estar. Una ciudad que lleva consigo una identidad tatuada en la piel, mezclando resistencia, barrio y una ambición que nada tiene que envidiar a una capital que suele opacar todo lo que tiene alrededor.
Este año nuevo se aproxima con muchas novedades. Algunas muy buenas, otras no, y una parte puede generar hasta cierta indiferencia, pero la realidad es que todo contribuirá a un cambio en mayor o menor medida en el municipio. Sí, el transporte sigue generando mucha preocupación, la vivienda más de lo mismo. Estamos cansados de los continuos atascos en la A-5, de que el precio de comprar una casa siga disparado y es algo que esperemos que pronto llegue a su fin. De hecho, en noviembre uno de esos problemas podría estar finiquitado, por lo que podemos decir que la luz al final del túnel ya se está viendo.
En cualquier caso, más allá de los grandes problemas que se han ido generando, la realidad es que también es un momento para estar orgulloso de Móstoles. Seremos Ciudad Europea del Deporte, algo que puede ser criticable por muchos y algo que celebrar por otros, pero lo que es cierto es que pone al municipio en el mapa y hace que se hable de ello. También hay que decir que no somos ilusos. Sabemos que el bolsillo sigue apretado y que el «tasazo» de basuras y la parte impositiva es un trago amargo para muchas familias, pero es algo con lo que tenemos que lidiar. Y con todo ello, tenemos que estar orgullosos de nuestros vecinos, de que puedan crecer, formarse y divertirse dentro de nuestra ciudad, algo que debe ser lo mínimo que se le exige a una ciudad tan grande como la nuestra.
En cualquier caso, podemos decir que Móstoles está en un momento de transformación profunda. Y lo vemos más allá de las obras que están cambiando el municipio, de los presupuestos que han dado mucho que hablar, de un clima político que también está modificándose en vísperas de unas elecciones a las que le falta poco más de un año. Un 2026 que es más que un calendario, es una oportunidad, un momento único para demostrar que no tenemos techo. Es un año para soñar y disfrutar de la ciudad que estamos construyendo todos los vecinos de manera conjunta. Y es que hay que reseñar que no hay mayor satisfacción que regresar a casa y sentir que esta está mejor que nunca. Una forma de ver que quiénes llevamos esta ciudad dentro, en nuestro ADN, se pueda decir alto y claro que las piezas del puzle empiezan a encajar.
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